jueves, 17 de febrero de 2022

Emulando a Galileo

No llegarás muy lejos, le advertían. Mas él perseveraba, año tras año, golpe a golpe, y acaso algunos versos para justificar su testarudez. Ése no es el camino, le dijeron. Pero él siguió adelante, centímetro a centímetro, creyendo en cada error que la paloma ya no se equivocaba. El tiempo, sin embargo, raras veces perdona. De modo que, un buen día, determinó rendirse, arrojando su espada y otros bártulos a las plantas de la evidencia. Reconoció su error, rasgó sus vestiduras y expió, penitente, el descarrío. De regreso, humillado, al redil, vio que, por el camino, quienes le amonestaran paseaban sus yerros en carros triunfales. Domingo F. Faílde

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